domingo, 17 de abril de 2011

EL PRINCIPIO DE LA NO INTERVENCION

EL PRINCIPIO DE LA NO INTERVENCION

Por: Luis Fernández

El respeto de la soberanía nacional y la no intervención en los asuntos internos de los Estados, son principios del derecho internacional, que provienen de la independencia nacional de los países y de la autodeterminación de los pueblos, lo que los ha convertido en los principales rectores de las relaciones públicas internacionales.



Para algunos el origen del principio de no intervención se encuentra en la Doctrina Monroe, desarrollada en 1823, por el presidente de los Estados Unidos James Monroe, quien con el planteamiento de “América para los americanos”, sostuvo que las potencias Europeas no tenían derecho a intervenir en ninguna parte del continente.



Este principio, que en un momento se aplico para evitar conflictos entre los Estados, comienza a desarrollarse después de la 2da. guerra mundial, logrando su reconocimiento en la carta de la OEA, en numerosas resoluciones de las Naciones Unidas y en el principal órgano judicial de la comunidad internacional, la Corte Internacional de Justicia.



América Latina que tantas luchas ha librado en contra de las intervenciones extranjeras Europeas y Norteamericanas, ha desarrollado como fruto de esta situación una consciencia regional contra las intervenciones, lo que ha llevado a esos pueblos a librar una dura batalla en el campo internacional, lo que prospero en el 1933, en la VII Conferencia Internacional Americana, en la que se adopto la convención de los derechos y deberes de los Estados, donde se estableció que: “Ningún Estado tiene derecho a intervenir en los asuntos internos o externos de otro Estado”.



En 1936 en la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz, que se celebró en Buenos Aires, Argentina, las Repúblicas Americanas, “Declaran inadmisible la intervención de cualquiera de ellas, directa o indirectamente y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquiera de los otros Estados parte”.



Este principio de no intervención siguió aprobándose en innumerables conclaves latinoamericanos, llegando a la carta de la OEA donde en su actual articulo 19 se dice lo siguiente: “Ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho a intervenir, directa o indirectamente y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos y externos de cualquier otro. El principio anterior incluye no solamente la fuerza armada, sino también cualquier otra forma de ingerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen”.



A partir de la 2da. guerra mundial y de la creación de las Naciones Unidas, el principio de no intervención, se convierte en algo fundamental en las relaciones internacionales, es por esto que las Naciones Unidas, mediante una serie de resoluciones han reafirmado el principio de no intervención, destacando en estas resoluciones que, “todos los Estados deberán también abstenerse, de organizar, apoyar, fomentar, financiar, instigar o tolerar, actividades armadas, subversivas o terroristas encaminadas a cambiar por la violencia el régimen de otro Estado y de intervenir en las luchas interiores de otro Estado”.



Asimismo las Naciones Unidas han establecido que, “Todo Estado tiene el derecho inalienable a elegir su sistema político, económico, social y cultural sin ingerencia en ninguna forma por parte de ningún otro Estado”.



Todas estas argumentaciones son con el fin de que veamos como la comunidad internacional, ha hecho grandes esfuerzos por lograr la paz, la solidaridad, la cooperación, la amistad y la coexistencia pacifica de los países, evitando las agresiones y el uso de la fuerza, propiciando un clima de estabilidad y seguridad internacional.



Hoy en día con el fin de la guerra fría y en esta etapa de la globalización, han comenzado a surgir voces, que pretenden modificar el principio de la no intervención, propiciando la intervención de los organismos internacionales, en los asuntos internos de un país colocándose del lado de uno de los sectores en pugna, lo que quita credibilidad y resta confianza a estos organismos, que deberían ser garantes de la paz y la convivencia mundial.



Son innumerables los conflictos violentos y las tensiones que se han producido a partir del final de la guerra fría, se cuentan por millones los muertos y los refugiados, por una serie de conflictos internos de los países, que deben ser resueltos por la vía pacifica y el dialogo y no por intervenciones violentas, que solo provocan mas división y más violencia y el repudio de los que creen en la convivencia civilizada de la humanidad.

El argumento de los que propician las intervenciones actuales, es la protección de los derechos humanos y la promoción de formas democráticas de gobierno, con lo que se pretende legitimar brutales agresiones, que persiguen violentar el nuevo orden internacional caracterizado, por el respeto a la integridad territorial de cada país, su independencia política y económica y su derecho a darse la forma de gobierno que más convenga a sus intereses como nación.

No es posible que las grandes potencias contribuyan a la desnaturalización de los organismos internacionales, unas propiciando que estos aprueben intervenciones que en nada contribuyen a la armonía y la paz mundial, otras propiciando violaciones de las resoluciones adoptadas por las Naciones Unidas y otras contribuyendo con su silencio y ambigüedad al deterioro de la situación internacional.



Es necesario un nuevo orden internacional que impulse nuevas formas para resolver conflictos, que ya no son solamente entre los estados, sino que estos han pasado en un gran número a ser conflictos internos de un país, por lo que hay que tener sumo cuidado con las medidas que se tomen para resolver estos problemas que son muy delicados y que la solución de los mismos, no puede ser sobre la base del descredito de los organismos internacionales.


Hay que preservar a organismos que como las Naciones Unidas deben ser neutrales ante la diversidad política, lingüística, religiosa y cultural que constituye la humanidad, pretender utilizar este organismo para satisfacer apetencias económicas o políticas, es rendirle un flaco servicio a los intereses de los pueblos, hay que estimular el fortalecimiento de la ONU, sobre la base de su reestructuración con el reforzamiento de sus principios y con el impulso de la no intervención en los asuntos internos de los Estados.



La comunidad internacional tiene ante sí un gran reto y un compromiso de propiciar un principio básico del nuevo orden internacional, que es la no intervención en los asuntos internos de los estados, estableciendo mecanismos creíbles y confiables de modo que estos organismos internacionales, puedan establecer medidas para evitar mediante la condena internacional, las violaciones de los Estados de sus propias leyes y de las resoluciones de la ONU, de una manera no parcializada, midiendo con la misma vara a todos los países.



La amistad , la cooperación y la solidaridad son principios que deben regir las relaciones internacionales, son estos los que producirán una paz duradera y unas relaciones fraternales entre los países, la violencia y la agresión armada no contribuyen a la seguridad internacional, es por esto que los pueblos deben promover la vigencia del principio de la no intervención, frente a las ambiciones de las potencias hegemónicas, que pretender violentar el mismo, para satisfacer sus intereses económicos y políticos.



La salvaguarda de la seguridad internacional, la paz y la convivencia pacífica de los Estados, está garantizada con la no intervención en los asuntos internos de cada país y con la autodeterminación de los pueblos, verdadera garantía de un verdadero derecho internacional.